METAFÍSICA.
https://drive.google.com/file/d/1khcL6ecJUrmyGFyWppdjXvQIEw9ynZ-4/view?usp=drive_link
ARISTÓTELES
METAFÍSICA
por
PATRICIO DE AZCÁRATE
BREVES PALABRAS PRELIMINARES
La presente obra, está disponible, a petición de una lectora que indaga permanentemente en su interior, para saber más de su conexión con el mundo exterior, que todo lo cubre. Con frecuencia desestimamos poner en práctica la importantísima tarea, que significa el reencuentro con uno mismo, para asimilar mejor el entorno biológico (materia) de forma espiritual, para entablar una relación más estrecha con la naturaleza, que es un todo, según algunas fuentes filosóficas; alcanzando un grado mayúsculo de respeto, reciprocidad y confraternidad. Nosotros, somos naturales, empero, en el largo recorrido de los siglos o milenios el humano no ha escuchado el planteo serio que la filosofía atesora, y la ha desautorizado, desobedecido a sus principios de virtud, oscureciendo en su alma, para un buen entendimiento, del verdadero sentido de estrechez entre fortaleza y el bien vivir: porque sólo es fuerte el que rechaza el mal; alejándose de lo que podría ser un mejor orden para su vida, y se valla desnaturalizando hasta perder el eje referencial de la existencia como virtud. La vida no es una virtud en sí mismo, y que el fin de la vida no es ser feliz (el de la felicidad es ser feliz) sino ser vivida; y que sólo se merece si ha de ser de forma virtuosa, lo contrario, desprecia la vida. El mal la degrada, el bien la honra. Ese peligro o amenaza presente es el desequilibrio ecológico producido por el antropoceno, que así se lo denomina, para referenciar el latrocinio y exterminio de la naturaleza, que causa el poder de la sociedad de consumo. Una de las principales amenazas a la natura del ser es: la robotización del sistema productivo capitalista, que está trazando una ruta de deshumanización: los humanos van camino a ser humanoides, pero, no intelectualoides. Todo esto, genera un enorme perjuicio a la nobleza de la naturaleza. El humano ha perdido cecularmente la relación, fuerte, que tenía con la tierra, una de las principales razones por las cuales hoy ya desconoce muchos de los males que le suceden a la naturaleza, en su comportamiento de rechazo, y esquivo a las sociedades de hombres aglutinados en sus grandes urbes. Y... Uno se llega hasta preguntar, por qué el castigo. Y es que todas las acciones van en ese sentido, en perjuicio del valor natural de las cosas. Por desconocimiento e imprudencia el accionar humano de conjunto hace siglos que se intensifica en contra de sí mismo. No es la naturaleza que se revela en contra de nosotros, sino nosotros mismos que nos revelamos en contra de ella. Y por eso es importante el ejercicio de querer aprender de nosotros mismos. El hacerse preguntas es natural que así sea, es la base de todo aprendizaje y es la base también de asumirse ignorante. Reconocer nuestras limitaciones, primero, para posteriormente poder trascender a través del ejemplo claro de dignidad y ahínco por ser mejor persona. De hecho, somos fuente de vida y luz que irradia energías al medio en que vivimos, y grandes de los desequilibrios o pobrezas emocionales del espíritu que se concentran en los seres con los que convivimos, es precisamente, la profunda falta de un análisis y de reflexión, exhaustivos, de lo qué somos como materia, alma y conciencia: buscándose a sí mismos para identificar una razón más profunda de la existencia divina. Ninguna sin la otra funciona bien, la salud o el bienestar es la relación de equilibrio entre cuerpo y alma, una afección puede concentrarse no sólo en el cuerpo. El alma y la conciencia no son lo mismo pero ninguna funciona bien sin la otra, por lo que: un sujeto que no trabaja la conciencia no tendrá un verdadero tratado del alma ni una conservación de su cuerpo.
Uno puede creer que la introspección no conduce a verdaderas respuestas pero el verdadero sentido de la vida está en nuestro interior; por más minúsculo que pueda representarnos el interior, es materia de estudio, y los seres que estudian llegan a experimentar un interior más profundo que otros que no creen en sus capacidades o no indagan: por carencia de herramientas, por falta de orientación; que como resultado negativo se traduce en menores facultades o cualidades para defenderse, tras el embotamiento de todas sus capacidades por ignorancia y fatalidad de su destino. Convertidos en seres perdidos.
El mundo exterior, podría decirse que es una respuesta a un mundo interior. La naturaleza tiene un interior, que subyace, por ejemplo: el sentido, la vida, su función: que representa el equilibrio. Es el sentido el que hay que buscar porque no está a simple vista. Nosotros vemos la corteza de las cosas, de los diversos elementos que la componen. Hasta nosotros mismos tenemos un lado exterior, pero, a diferencia de la anterior en cuestiones humanas o sociológicas, el humano es disímil de su interior, lo que corrompe el equilibrio interior. Somos naturales pero nos estamos desnaturalizando. Existe una dualidad de criterios en todos los aspectos y ordenes de la vida lo que la complejiza aún más y nos hace un factor condicionante de la vida, porque podemos ponerla en riesgo. Permanentemente degradamos nuestro ser y el equilibrio de las cosas.
Todos aquellos que trabajan su interior son seres más aplomados y más respetuosos del entorno que los rodea y por ende tienen asegurado un lugar más armonioso y siempre serán referentes, por pensadores y críticos con el mundo, porque el cuestionamiento lo plantean en la forma más humilde, y es la base del atesoramiento de ideas y sabiduría que nos permite tener los mejores resultados, una mayor capacidad de reflexión y más proximidad o prolongación de nuestra paz interior, que buscamos irradiar hacia el exterior porque somos fuente de energías que necesitamos capitalizar y derramar para brindarnos por entero a la causa de la humanidad y la coexistencia de la vida que debe ser en forma saludable con el ecosistema. “Criticar no es agredir.”
La presente obra de Aristóteles son 14 libros y están traducidos por don Patricio de Azcárate, filósofo español que traduce toda la obra del estagirita en 10 tomos, el último, el de la Metafísica. El tomo que compartimos ha sido recogido de la Biblioteca Nacional de Estaña y está identificado con su marca de agua, por eso agradecemos el invaluable tesoro de los libros que ofrece la biblioteca digital de la BNE, en la que nos hemos de apoyar siempre.
Paideía.


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